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13 cosas que solo sabrás si eres universitario

Solo quien está en la universidad sabe lo que es. Parece una afirmación un poco tonta, porque al fin y al cabo ir a la universidad es haber pagado unas tasas para recibir una formación determinada durante un periodo de años. Pero ir a la facultad cuando eres joven significa entrar en una etapa de tu vida increíble.

Hoy os traemos una selección de cosas que solo un universitario sabe por el hecho de estar pasando esa genial época. El resto solo pueden imaginárselas.

 

1. La gente que conoces allí es para toda la vida.
Has chocado con ellos en un momento en el que te has sentido perdido, solo, sin amigos a tu alrededor y se parecen tanto a ti que no comprendes cómo has vivido tanto tiempo sin ellos. Es por ello que sabes que no todos, pero sí un grupo, estarán a tu lado para siempre.

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2. Nunca harás viajes iguales. 
La sensación de poder conducir, hacer un viaje con gente que conoces desde hace poco pero que conecta contigo como nadie, saber que tienes un verano completo por delante, tener la certeza de que os vais a divertir porque os hace gracia hasta un vaso de plástico y haber aprobado lo que querías (sabiendo que tendrás tiempo para estudiar lo suspendido…) es INIGUALABLE. No habrá nunca viajes como esos. Nunca más.


3. Sabes que hay que ir a clase pero…
Debes ir a clase. Te lo dice tu madre, tu profesor y también tu compañero de aula, acodado contigo en la barra de la cafetería. Pero no podéis evitar pasar horas juntos, contándoos mil historias, delante de cien cervezas. Tú sabes que hay que hacerlo, pero sientes que si no estás ahora en la cafetería, cuando acabe esa maravillosa etapa ya no estarás más allí.

4. Ay, el amor…
No es que la gente en la universidad se pase la vida teniendo relaciones, pero… es inevitable. Gente nueva, ganas de hacer cosas, un ambiente distinto, menos prejuicios, más libertad y posibilidades de pasarlo bien. No aprovecharlo sería de locos.

5. Claro que no pasa nada por no salir un jueves.
Millones de personas pasan el jueves en casa viendo la tele, sin más. Y sí, por un día no pasa nada, pero… Sale todo el mundo. Hay que estar allí. No salir equivale a no estar presente cuando pasen cien anécdotas, no enterarse de los últimos líos, perder una oportunidad con una persona que te gusta y pasarlo bien, sin más, ¿qué haces en casa?

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6. Conoces cientos de lugares donde beber, comer y tomar un café a precio de saldo que además no está mal.
Nadie sabe cómo pero te las ingenias para cenar, ir a una discoteca, tomarte unas copas y emborracharte en cualquier rincón de la ciudad por menos dinero del que tu padre usa para comprar una botella de vino.

7. Nadie sabe la cantidad de cosas que un universitario puede hacer en 24 horas.
Levantarse, asistir a clase, estar en la cafetería, acudir a una tutoría con un profesor, ir a clases prácticas, comer con amigos, acudir a un trabajo en prácticas, tomarse unas cervezas al salir, hacer un trabajo de clase después de cenar, charlar por las redes sociales, ver una serie, alguna que otra conversación de WhatsApp, arreglarse para salir, ir a tomarse unas copas, ir a una discoteca, volver a casa para ducharse y enfilar de nuevo a la universidad. Con sueño y resaca, pero capaz de hacerlo cada semana alguna que otra vez.

8. Siempre has fallado en cálculo mental pero te sabes la suma de créditos obligatorios, optativos y de libre elección con una precisión que da hasta miedo. Esa facultad la perderás con los años, tristemente.

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9. Nunca has tenido mucha habilidad en probabilidad…
Pero cuando se trata de un examen tipo test eres capaz de saber cuántas preguntas debes contestar bien para poder aprobar viendo la cantidad de ítems del examen. Y cuando no puedes estudiarte todo el temario, haces una división exponencial que hubiera hecho llorar de emoción a tu profesor de matemáticas del colegio. Eso sí, ya no sabes hacer reglas de tres.

10. La cantidad de cosas que se te ocurre que tienes que hacer se multiplica conforme pasa el tiempo que tienes para estudiar. Vale que mañana te juegas el cuatrimestre, pero los cajones de tu cuarto están muy desordenados y claro…

11. En la biblioteca de tu facultad hay solo dos sillas.
Bueno, hay unas quinientas, pero tras varias sesiones de exámenes, sabes que solo hay dos lugares disponibles en los que se puede estudiar, hay un enchufe cerca, el baño no está muy lejos, la distancia al pasillo es suficiente para no oír a gente y aún así, hay cierto movimiento por si te aburres y quieres que alguien cuando pase te vea. Eso, solo hay dos sitios.

12. En la universidad siempre hay gente rara. MUY RARA.
No se trata de aspecto, sino más bien de actitud. Nadie sabe de dónde vienen y tras la facultad, nadie sabe dónde van. Todos los hemos visto. Son especímenes que solo (solo, de verdad) verás durante tus años de clase. Luego desaparecerán.

13. Siempre te acordarás del primer día…
Ibas con vergüenza, más perdido que un pulpo en un garaje, por el hall de la universidad. Recordarás a las primeras personas que conociste y cuál fue el profesor que dio la primera clase. Y también tendrás para siempre en tu memoria el último día que cruces la puerta de tu facultad y sepas que has acabado la carrera. Nunca tan pocos años dieron para tanto.

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