hacer trabajos en grupo

Hacer trabajos en grupo: Claves para aprobar y no perder los nervios

Trabajar en grupo es complicado. En ocasiones, se convierte en uno de los huesos de roer de la carrera universitaria, ya que los resultados no dependen del trabajo que hace uno por sí solo, sino del resultado del esfuerzo común.

Si no se sabe cómo coordinar esfuerzos, es posible que lo que se ponga sobre la mesa sea desastroso y que las notas se sientan lastradas por ello. A pesar de que no todo depende de uno mismo, hoy os traemos unas claves para que trabajar en grupo no sea tan pesado para vosotros:

 

  • En los grupos de trabajo siempre suele haber un líder. Una persona que está al tanto de plazos de entrega, estándares de calidad, organización y con capacidad para coordinar cada una de las partes. Si crees que esa persona hace bien su tarea, intenta no obstaculizarla.

 

  • La regla número uno es bien sencilla. Con los amigos se lo pasa uno muy bien, pero para trabajar es mejor escoger a personas con las que nos complementemos académicamente. Si no hay posibilidad y los amigos quieren formar un grupo, habrá que poner especial atención en no distraer las horas de trabajo y en conseguir los objetivos propuestos.

 

  • Paciencia es la palabra clave. Es posible que nos pongamos nerviosos, que alguien no entregue su parte a tiempo, que el fragmento que te corresponda dependa del trabajo de otra persona y no esté correcto… Relax. Ponerse nerviosos en estos casos no sirve para nada y es mejor practicar una respuesta asertiva y positiva para conseguir lo que necesitamos.

 

  • También es importante ser resolutivo. Quizás en algún momento encontremos algún escollo, pero en vez de avisar al resto e implicarles, sacándoles de sus propias tareas, es preferible agotar todas las formas de arreglar el problema. Así, es sencillo que lo resolvamos sin haber molestado a nadie y si al final no podemos reconducirlo, sabemos que se lo comunicamos al grupo cuando ya no ha habido manera de arreglarlo.

 

  • Todo el mundo debe estar de acuerdo en los puntos principales, en lo que a cada uno le toca hacer y en los plazos previstos para ponerlo en común, quedar, discutirlo o imprimirlo. Debe haber un compromiso para que todos los pasos salgan bien.

 

  • Dividir el trabajo en partes para luego ponerlas en común y mejorarlas es una de las tácticas más típicas. Para ello es necesario que sucedan dos cosas;
    • Nuestra parte debe estar acabada en los plazos convenidos y debe ser tan completa como el resto.
    • Debemos estar dispuestos a que nos mejoren algún fragmento o incluso a que nos digan que algo no es correcto.

 

  • Cuando vayamos a criticar algo de algún compañero, es importante que estemos seguros de que tenemos razón. Si lo estamos, debemos expresar nuestra opinión con respeto y humildad, sin dogmatismos. Es preferible decir ‘podríamos revisar este apartado porque creo que hay algunas cosas que no concuerdan’ a ‘esto está mal’.

 

  • Es posible que durante la gestación del trabajo se envíen cadenas de correos electrónicos con preguntas o que haya grupos de WhatsApp en lo sque se planteen dudas. Estemos siempre muy atentos a estas comunicaciones y aportemos lo que se necesite de forma inmediata.

 

  • Si el trabajo hay que entregarlo un viernes, siempre es recomendable que el martes o miércoles esté terminado para tener tiempo de hacer pequeños cambios de última hora.

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