2016

Los propósitos de año nuevo de los estudiantes y cómo cumplirlos (de verdad)

Los finales de año suelen ser momentos para reflexionar. Algunos estudiantes tienen los exámenes a la vuelta de la esquina, otros los finalizan justo para comenzar las vacaciones de Navidad y los que son autoexigentes piensan, una y otra vez, que podrían haber sido mejores.

Siempre es bueno pararse a reflexionar, pero nunca con negatividad. Además, al elaborar nuestros propósitos para el año nuevo, tendemos a ser muy dispersos, a no concretar y delimitar metas precisas, lo que suele ser perjudicial a la hora de cumplirlas.

En este artículo os vamos a enumerar los propósitos habituales que pasan por la cabeza de los estudiantes al comenzar el año, y cómo se pueden modificar para que sean objetivos factibles y que en las próximas fiestas navideñas podamos estar satisfechos de nuestro tesón y fuerza de voluntad.

Aprender un idioma: no puede haber nada más ambiguo que proponerse tal hazaña. Mejor piensa un poco más y elige el idioma que deseas aprender, y sobretodo elige el nivel en el que estás dispuesto a examinarte durante el año de forma objetiva. Algo que pensándolo fríamente, sepas que puedes hacer sin demasiada dificultad.

Organizarse mejor: de nuevo, otro propósito que cae en la ambigüedad. Llegar a clase puntual cada día, comprar una agenda y acostumbrarse a utilizarla, estudiar para los exámenes con más tiempo…volvemos a la necesidad de acotar nuestro objetivo.

Aumentar los conocimientos: ¿Sobre qué? cada carrera universitaria tiene unos campos especializados y nadie puede especializarse en todos. Elige el campo de estudio que más te llame la atención dentro de tu carrera y atácalo en la yugular. Nadie puede saberlo todo, es mejor especializarse en lo que a uno realmente le apasiona.

Ahorrar dinero: sé objetivo con tu poder adquisitivo. La mayoría de los estudiantes vivimos de nuestros padres, pero tratamos de obtener ingresos extra trabajando temporalmente mientras lo compaginamos con los estudios. Haz un cálculo sobre lo que has ganado durante el pasado año, calcula una cantidad similar para el próximo y cuánto dinero podrías ahorrar y de dónde procedería ese dinero. Sin planificación no hay ahorro.

Viajar: ¿A dónde? ¿Cuándo? ¿Cuántos viajes? Está claro que en esta vida no nos gusta tenerlo todo calculado, y menos cuando se trata de nuestro ocio. Un viaje repentino puede convertirse en el mejor de nuestra vida, pero si queremos visitar un sitio concreto, es mejor preparar un poco el viaje. Separa siempre un poco de dinero por si surge un viaje sorpresa… a donde sea.

En definitiva, a veces podemos no concretar demasiado, pero lo que está bien claro es que unos objetivos medibles son más susceptibles de ser cumplidos que unos mal definidos o demasiado ambiguos ¡Mucha ánimo a todos con los vuestros para 2016!

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