El primer año de universidad no solo cambia la vida de los estudiantes. También cambia la de sus padres. De repente, tu hijo empieza una etapa nueva, con más libertad, más responsabilidades, nuevos amigos, otros horarios y, en muchos casos, viviendo fuera de casa por primera vez.
Es normal que como padre o madre te preguntes cómo ayudar a mi hijo en la universidad sin invadir su espacio, sin estar encima de él todo el día y sin convertir cada llamada en un interrogatorio digno de película policial.
La clave está en acompañar, no controlar. Estar presente, pero dejando margen. Apoyar, pero permitiendo que aprenda a resolver sus propios retos.